DISCIPLINA, PERMISIVIDAD Y AUTORITARISMO

 

DEFINICION DE AUTORITARISMO

Es intentar que el niño haga todo lo que el padre quiere anulándole su personalidad. El autoritarismo sólo persigue la obediencia por la obediencia . Su objetivo no es una persona equilibrada y con capacidad de autodominio, sino hacer una persona sumisa, esclava sin iniciativa, que haga todo lo que dice el adulto.

 

DEFINICION DE PERMISIVIDAD

La idea de permisividad consiste en que el padre dé a su hijo exactamente lo qué desea, sin fijar los límites necesarios para establecer un sistema educativo que permita su formación integral adecuada.

Es imposible educar sin intervenir. El niño, cuando nace, no tiene conciencia de lo que es bueno ni de lo que es malo. No sabe si se puede rayar en las paredes o no. Los adultos somos los que hemos de decirle lo que está bien o lo que está mal . El dejar que se ponga de pie encima del sofá porque es pequeño, por miedo a frustrarlo o por comodidad es el principio de una mala educación.

 

DEFINICION DE DISCIPLINA

Es el acto de educar la conducta de nuestro hijo, de forma que actúe de una manera responsable y apropiada conforme a las normas que establecen en la medida de lo posible en consenso con el niño para alcanzar su autocontrol.

 

ESTILOS DE AUTORIDAD:

•  Poco amable y firme. El padre se presenta como una persona agresiva, aunque no sea su intención.

•  Amable pero no firme . El padre ejerce la disciplina de forma tímida y parece incapaz de hacer valer su criterio disciplinario, aunque trate apropiadamente a las personas.

•  Sin amabilidad y sin firmeza . El padre aparece agresivo e incapaz de llegar a tomar medidas disciplinarias. Es la más inadecuada de las combinaciones.

•  Amable pero firme . Es la mejor combinación para ejercer la disciplina. El padre tiene buen trato hacia sus hijos, tiene sentido al tomar decisiones y hace respetar los acuerdos actuando con consistencia.

 

CARACTERISTICAS DE UNA DISCIPLINA APROPIADA

•  Tiene reglas especificas, claras y concretas

Las reglas o acuerdos claros facilitan la vida cotidiana. Al niño se le debe enseñar a seguir ciertas reglas/acuerdos básicos para que pueda vivir con otras personas sin mayores problemas, y puedan compartir, mostrar amabilidad, responsabilidad, buenos modales, limpieza, etc. Las reglas también ayudan a los niños y jóvenes a tener presente y recordar lo que se espera de ellos.

•  Es consistente

Se refiere al actuar siempre de la misma manera respetando permanentemente lo que se acordó, independientemente del estado de ánimo de los padres o del tiempo que disponen, tanto para las conductas correctas como incorrectas. Si los padres ignoran ciertas faltas y en otras ocasiones se van al extremo de descargar su molestia, esto confundirá al niño. Debe haber unidad en el criterio que imparten los padres.

Por ejemplo,

Si en algunas ocasiones los padres o maestros aprueban o son indiferentes ante su conducta "rebelde" mientras que otras veces es reprendido severamente, el niño puede estar inseguro si su actuación representa o no un problema ya que el mensaje no es claro.

Para los padres, puede ser difícil actuar consistentemente; ello implica un compromiso con el niño o joven y madurez respecto de las responsabilidades de la educación. En el caso de los padres deben establecer las reglas conjuntamente y deben ayudarse a ser consistentes, aunque los padres estén divorciados.

•  Es inmediata

Lo más conveniente que una vez que el padre se dé cuenta de la falta cometida, trate a la brevedad de llevar a cabo el proceso correctivo. Las consecuencias disciplinarias también abarcan el buen comportamiento y debe recompensarse de inmediato cuando ocurren las conductas apropiadas.

•  Es segura

Los niños romperán con mayor frecuencia una regla si la experiencia les ha enseñado que hay ambivalencia hacia ella por parte de los padres o alguno de ellos. Debemos creer de verdad en los acuerdos tomados dejando de lado las amenazas. Por ejemplo: si mi hijo me dice: “ahora si se molesto de verdad mi mamá, significa que nuestro hijo diferencia el momento en que realmente sabe cuando le damos una verdadera orden.

•  Es justa

Por que siempre debe buscar el bien de nuestro hijo por este motivo debe comprender que las consecuencias son el resultado de su acción.

Por ejemplo:

Si un niño por accidente ensucia su ropa, y le reprendemos severamente: "¡tonto! No sabes hacer nada bien...". El niño se sentirá menospreciado injustamente. En este caso su valía personal es más importante que una camisa sucia.

Por el contrario, si el niño está corriendo en su bicicleta y ha cruzado por una calle que se le advirtió que transitan muchos automóviles y casi le atropella un camión, hasta su propio sentido de justicia le hará reconocer que se tiene merecida la dura reprimenda y otras sanciones que se le den, y verá esto como algo justo.

•  Tiene una intensidad apropiada

Una desproporcional reacción ante la falta de nuestros hijos nos desacreditan ante sus ojos. Lo mejor es aprender a adecuar nuestras reacciones para que sean apropiadas a la falta cometida.

También es importante adaptar la intensidad a la sensibilidad de la persona. Hay quienes necesitan una reacción de mayor intensidad y otras personas requieren una reacción menos intensa para entender una lección disciplinaria.

•  Es positiva

Si al disciplinar humillamos o censuramos, causaremos daño real a nuestro hijo. Su autoestima se derrumbará, y lo que hemos dicho constantemente se convertirá en una profecía que llegará a cumplirse, la persona acabará siendo y actuando en la forma en que le hemos dicho que es.

No se busca menospreciar a nuestro hijo. Lo conveniente es tratar de enseñar el buen comportamiento de manera que la relación con nuestro hijo se mantenga y se fortalezca.

•  Es de fácil aplicación

La disciplina para ser eficaz debe también ser relativamente fácil de aplicar y debe poder aplicarse prácticamente en cualquier lugar o situación.

•  Es eficaz

Si pensamos que la disciplina significa enseñanza, estas estrategias disciplinarias que utilizo deben promover un cambio positivo en nuestro hijo.

•  Es asertiva

La asertividad es un estilo de comunicación e interacción que permite que nos sintamos cómodos al ejercer con firmeza, con honestidad, y en forma directa las decisiones que como padre debemos tomar, sin deteriorar la relación con nuestro hijo.

 

RECOMENDACIONES

•  Tener objetivos claros . Los objetivos deben ser pocos, formulados y compartidos por la pareja, de tal manera que ambos padres se sientan comprometidos con el fin que persiguen. Requieren tiempo de comentar, evaluar y decidir, incluso a veces es necesario papel y lápiz para precisarlos y no olvidarlos. Además deben revisarse si se sospecha que se han olvidado o quedado desfasados por la edad del niño o las circunstancias familiares.

•  Enseñar con claridad cosas concretas. No basta decir al niño "sé bueno", "pórtate bien" o "come bien", estas instrucciones son muy generales y no le dice nada. Lo que sí es útil es darle instrucciones concretas de cómo se coge el tenedor y el cuchillo.

•  Dar tiempo de aprendizaje. Una vez hemos dado las instrucciones concretas y claras, las primeras veces que las pone en práctica, necesita atención y apoyo mediante ayudas verbales y físicas,. Son cosas nuevas para él y requiere un tiempo y una práctica guiada.

•  Valorar siempre sus intentos y sus esfuerzos por mejorar . Resaltar lo que hace bien y pasar por alto lo que hace mal. Pensemos que lo que le sale mal no es por fastidiarnos, sino porque está en proceso de aprendizaje. Al niño, como al adulto, le encanta tener éxito y que se lo reconozcan.

•  Dar ejemplo . Sin coherencia entre las palabras y los hechos, jamás conseguiremos nada de los hijos. Por el contrario, les confundiremos y les defraudaremos. Por ejemplo, un padre no puede pedir a su hijo que no mienta si él lo hace frecuentemente.

•  Confiar en nuestro hijo. La confianza es una de las palabras clave. La autoridad positiva supone que el niño tenga confianza en los padres. Es muy difícil que esto ocurra si el padre no da ejemplo de confianza en el hijo.

•  Actuar y huir de los discursos. Una vez que el niño tiene claro cual ha de ser su actuación, es contraproducente invertir el tiempo en discursos para convencerlo. Los sermones tienen un valor de efectividad igual a cero. Cuando el niño sabe lo que tiene que hacer, y no lo hace, los padres deben actuar consecuentemente.

•  Reconocer los errores propios. Nadie es perfecto, los padres tampoco. El reconocimiento de un error por parte de los padres da seguridad y tranquilidad al niño y le anima a tomar decisiones aunque se pueda equivocar, porque los errores no son fracasos, sino equivocaciones que nos dicen lo que debemos evitar. Los errores enseñan cuando hay espíritu de superación en la familia

  

 

PREGUNTAS MOTIVADORAS

 

El grupo deberá escoger dos de las siguientes preguntas:

 

•  ¿Qué características de la disciplina asertiva se te hace difícil de aplicar en tu vida cotidiana? ¿Por qué?

•  En la realidad de las familias de Piura ¿qué prevalece, el autoritarismo, la permisividad o la verdadera disciplina?

•  De acuerdo con las características de la disciplina expuestas ¿qué opina el grupo de la disciplina del colegio?

•  ¿Cómo se debe actuar cuando en la pareja uno es autoritario y el otro permisivo?

•  Finalmente, el grupo puede elegir tratar un aspecto o situación que les ha sugerido el tema.